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  Perú, domingo 19 de junio de 2005  
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Glamour XXX-Large

¡ARRIBA LOS ROLLOS! Trajes de fiesta en colores vivos, tenidas casuales y glamorosos dos piezas, como los que lucen nuestras modelos, se imponen para las chicas de talla extragrande. ¿No están regias?

Ellas no tienen nada que ver con las anoréxicas que pueblan los catálogos de ropa. Sin embargo, las gorditas de toda talla pueden también sentirse muy fashion gracias a esforzados diseñadores que han hallado en sus redondeces un mercado amplio, muuuy amplio.

Por Nilton Torres V.
Fotos: Christian Salazar.

Caterina Biondi es una top y los “trapos” que viste se lucen como si estuvieran pintados sobre esa generosa anatomía que Dios le dio. La calle se convierte en su pasarela y es por eso que siempre hay alguna mujer que, venciendo esa vergüenza tan nuestra, la detiene para preguntarle dónde compra su ropa. Caterina se mete la mano al bolsillo y le entrega una de sus tarjetas. Ella es su propia diseñadora y su ropa nada que ver con los buzos y vestidos anchos que suelen llevar las gorditas para tapar los rollos.

Caterina es gordita, pero una gordita fashion que al verse víctima de la tiranía de los grandes almacenes y marcas que no piensan en vestir a mujeres como ella, se convirtió en una de las pocas confeccionistas de ropa para chicas que, a pesar de los kilitos de más, quieren verse coquetas, sexys y modernas.

“Cuando empecé a engordar, me encontré con que no había ropa para mí, y lo que había en el mercado no me gustaba. Aún permanece esa idea de que porque eres gorda te tienes que plantar una cortina estampada. Así no es”.

Para superar esta realidad, Caterina creó, hace un par de años, su propia marca de ropa, Caterina’s, y ahora cuenta con una importante cartera de clientas a las que de tanto en tanto les ofrece un show room muy especial en el que muestra su colección Prêt-à-Porter (listo para usar) para gorditas, con diseños modernos y tendencias antes exclusivas de las “flacas”.

“Hay que verse guapa siempre”

Las creaciones de Caterina apuntan a  mujeres de 25 años en adelante, jóvenes ejecutivas o universitarias que hacen a un lado los prejuicios del sobrepeso y buscan la ropa moderna para el día a día.

“Esa es la ropa que hago, con toques coquetones y actuales. La moda no excluye a las gorditas y estas no deben usar estampados enormes y desagradables, ni resignarse a solo taparse”, dice la confeccionista.

Para la elaboración de su catálogo de temporada, Caterina no desecha nada y, para inspirarse, suele revisar cada día las páginas web de las grandes marcas internacionales y de las tiendas más importantes.

Jeans, algunas transparencias, vestidos de fiesta, de cóctel, modernos sastres, blazers en denim, blusas en popelina bordada y manga tipo smoking, faldas y pantalones cargo.

Según Caterina no hay nada negado para las gordas, ni siquiera la sensualidad de algunos diseños. “Hay blusas con transparencias y algo ceñidas que a veces se me quedan, pero yo me las pongo y, al verme, mis clientas se atreven”, dice.

Para esta temporada otoño-invierno 2005, Caterina propone su sumario de chompas bordadas a mano, twin set’s, sacos en corte militar que se pueden combinar con chompitas no muy gruesas, y con algún jean o pantalón de vestir. “Las casacas de jean también las confecciono y las gorditas pueden dejar de comprar las casacas de hombre, que eran su única opción”.

Caterina no estudió diseño pero es ella la que se encarga de hacer los patrones de sus modelos y luego las costureras los hacen realidad. 

“Pongo especial cuidado a las telas que elijo. Por ejemplo, la mayor parte de prendas se deben trabajar en stretch para que sean más versátiles, no rígidas. Las gorditas solemos tener problemas de piel y debemos usar tela más fina, como la popelina de algodón”.

“¿Por qué las grandes marcas no atienden a las gorditas? Pues por los costos. Para trabajar un jean o una blusa se requiere de doble tiraje en cuanto tela y eso ya aumenta los costos y entonces para ellos ya no es negocio. Para mí si lo es, y cubriendo mis costos me gano un porcentaje aceptable y sin vender caro”, dice.

La moda es una sola

Tito Reyes, propietario de la tienda “más pituca y exclusiva para gorditas”, dice que no hay moda para gordas, pues la moda es una sola y se adapta para las mujeres de peso.

“Cuando un modisto famoso lanza sus figurines, en sus catálogos hay versiones en tallas grandes”, expresa Tito, quien junto a su fallecida esposa, la actriz Noemí del Castillo, inauguró hace ocho años la que sería una de las primeras tiendas para gorditas.

“Tuvimos primero una tienda en San Isidro y luego en Chacarilla, pero al fallecer Noemí me quedé solo con la de Chacarilla. Aquí vienen por lo general señoras mayores que siempre se identificaron con mi esposa y les gustaba cómo se vestía”.

En el aparador de la boutique de Tito se lucen elegantes diseños elegantes, trajes de fiesta y accesorios modernos. Apoyado por dos de sus “modelos” exclusivas –como todo lo suyo–, Tito nos produce un desfile de modas digno de la pasarela más in del planeta.

Primero, un vestido turquesa en dos piezas para una tarde en una recepción elegante. Le sigue un conjunto, blusa y pantalón, en tonos marrones y confeccionados en gasa Georgette y seda Brocatto.

No hay colores oscuros, todos son muy vivos ya que Tito dice haberle quitado a sus clientas la idea que se tiene que vestir siempre de negro.

“Muchas le tienen miedo al rojo y no debe ser así. En el verano vendí mucho color. Además ahora le estoy poniendo a cada vestido flores hechas con las mismas telas y queda sensacional. Ahora, si viene una señora a pedirme un vestido de fiesta bien sexy, pues conmigo no se viste. Yo no vendo sexy, no puedo”.

Las lycras están proscritas también en los trajes que ofrece Tito Reyes, y tampoco vende cosas apretadas. Él dice que hay gordas que se quieren ajustar porque se creen flacas, y otras que quieren cosas muy flojas, pero que, en su opinión, ninguno de los extremos son buenos, y el punto correcto es vestirse como una flaca, con un buen corte, que no esté ceñido, pero tampoco flojo.

“Yo no cubro a las gordas, yo las visto con glamour”, sentencia Tito y confiesa que si bien apareció como una tienda cara, ahora ya no lo es tanto, aunque sí mantiene –lo dice por enésima vez– la exclusividad.

A pesar de que Caterina y Tito tienen rubros diferentes de compradoras, en algo en que coinciden es que a ambos les tiene sin cuidado que los grandes almacenes empiecen a mirar con otros ojos a las gorditas, ya que están seguros de mantener a sus clientas cautivas y contentas. Reventando de felicidad.



Tallas y precios

• La ropa para gorditas que se ofrece en nuestro mercado comienza en la talla 16, que es un equivalente al XL. De ahí empieza a incrementarse la medida de dos en dos, hasta la talla 24, que es la más grande.
• En el estándar de nuestras gordas, el promedio de la mujer peruana está entre la talla 18 y la 20.
• En cuanto a los precios, una blusa juvenil confeccionada por Caterina Biondi puede costar entre 55 y 75 soles. Por su parte, Tito Reyes puede ofertar una blusa desde los 20 dólares.
• En cuanto a pantalones, jeans o sacos, estos varían de precio dependiendo de la talla y el modelo.

 

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